Áreas Protegidas y la responsabilidad social de mejorar su gestión

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

Acerca de la relevancia de los planes de manejo de las áreas protegidas y la participación de diversos actores en su construcción y en la colaboración inter-institucional para la conservación escribe Ingrid Espinoza, directora de conservación de Tompkins Conservation Chile y consejera de Amigos de los Parques en esta columna publicada por el Diario El Llanquihue (pincha aquí para ver publicación original).

Chile destaca por estar a la vanguardia en el resguardo de su patrimonio natural. Cerca de un 21% de la superficie terrestre de Chile está bajo alguna categoría de protección, mientras que la superficie marina protegida es de un 40%. Sin embargo, las aguas costeras de la Patagonia presentan grandes desafíos, dado que menos del 1% se encuentran resguardadas y el mundo científico señala que necesitamos la mitad del planeta en estado natural para evitar la extinción de un millón de especies.

Aunque el crecimiento de las áreas protegidas es imprescindible, también es necesario que esté acompañado de recursos y una adecuada gestión. El Estado tiene el desafío de relevar las áreas protegidas como una inversión y no como un gasto, considerando la importancia de la protección de la naturaleza para el bienestar humano.

Se requiere entonces de un sistema de áreas protegidas que disponga de los recursos necesarios para realizar una gestión de conservación efectiva y eficiente, con el necesario despliegue en el territorio para enfrentar estratégicamente sus amenazas. El plan de manejo se transforma en el instrumento clave, tanto para planificar la gestión, para evaluarla en el tiempo y modificarla si es necesario. El plan de manejo es el instrumento que orienta las acciones hacia el logro de los objetivos de conservación de cada área silvestre protegida en un proceso de planificación que involucra una serie de actores e incluye instancias de participación en el territorio, liderado por los equipos del Estado, y construido con la comunidad. Esta participación significa el aporte responsable en la co-construcción del plan y la colaboración inter-institucional para la conservación. En este sentido, es un buen avance el trabajo en planes de manejo de los parques nacionales Pumalín Douglas Tompkins y Corcovado que lidera técnicamente el Departamento de Áreas Silvestres de CONAF Los Lagos.

Un área protegida es un bien común y sólo puede alcanzarse e incrementarse a partir de la colaboración de los diversos miembros de la comunidad. Preservar y cuidar las áreas protegidas es clave para garantizar el mantenimiento de los servicios ecosistémicos, los equilibrios del planeta y nuestro propio bienestar. Cuidarlos es beneficio para todos.

Ingrid Espinoza León
Directora de Conservación de Tompkins Conservation y Consejera de Amigos de los Parques de la Patagonia