Columna de opinión de Max Bello: Salmonicultura, cambiar la trayectoria

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

Max Bello, consejero de Amigos de los Parques, explica en esta columna publicada en el diario El Llanquihue cómo los costos e impacto de la salmonicultura se ha transferido a todos los chilenos, al medio ambiente y a las comunidades y cómo podemos cambiar la trayectoria.

Era de esperar que otro evento de marea roja ocurriera en una zona como la de los fiordos. Cuando en una ecuación existen sólo un par de variables y la modificación de estas es constante, como es el caso de la materia orgánica y que es constantemente introducida a los sistemas de fiordos por parte de la salmonicultura, es evidente que el sistema aislado por millones de años sufre consecuencias, y es clave investigar las razones y el impacto.

Hemos esperado muchos años a que el Estado tome cartas en el asunto, pero estas son siempre a favor de la industria. Su indolencia luego de la crisis, con las imágenes de los desechos de los millones de salmones Muertos arrojados directamente al agua del mismo fiordo de Comau, debieran ser suficientes para poder finalmente abrir una discusión tendiente a cambiar la trayectoria de destrucción.

La industria salmonera ha captado y dirigido recursos del Estado por décadas, a través del lobby y la arquitectura de regulaciones a su medida, externalizando los costos, en otras palabras, no incluye estos costos en su matriz de producción, los que permiten la producción en masa de estos peces, y aumento de ganancias. Estos costos no desaparecen sino que son transferidos a todos los chilenos, al medio ambiente y a las comunidades. Eso es lo que permite un menor precio del salmón.

Mientras, el Estado sigue subsidiando a través de la construcción de caminos, puentes, embarcaderos y otros, la industria sigue externalizando, y los chilenos recibiendo sus impactos. El daño que ya han producido se traduce en pérdida de corales de aguas frías, comunidades bentónicas, entre otros.

Pero aún hay tiempo de recuperar los canales y fiordos del sur de Chile. Es el momento de que la salmonicultura salga de los sitios más vulnerables, como fiordos, y de las áreas marinas protegidas, pues son incompatibles las actividades industriales con los objetivos de la conservación. Mientras el Estado no cambie el eje de desarrollo de la Ecorregión Chiloense y la Patagonia en general, esta zona solo seguirá agudizando en su crisis. La conservación es una herramienta pero también es la vocación de la Patagonia, de largo plazo, más inclusiva y con mayor respeto a la naturaleza. Ese es el camino.

Max Bello
Consejero de Amigos de los Parques

Crédito de las fotografías: Max Bello

Accede aquí a publicación original en El Llanquihue