El gran desafío delante para los parques nacionales de Chile

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

Cuando pensamos en parques nacionales, nuestra mente de inmediato nos transporta a lugares imponentes e indómitos, llenos de naturaleza y vida. Zonas de una riqueza enorme en términos de flora, fauna y paisajes, que la mayoría de las veces representan el sello identitario de un área geográfica en particular, y que en definitiva motivan a gobiernos e instituciones a realizar grandes esfuerzos de conservación.

En la actualidad, ya casi nadie cuestiona los beneficios sociales y económicos y de distinto orden que brindan los parques nacionales, y cada vez parece tomarse más conciencia en torno a su relevancia. “Miles de personas cansadas, nerviosas y sobre civilizadas están comenzando a darse cuenta que ir a las montañas es volver a casa; que ese salvajismo es una necesidad; y que los parques y reservas de montaña son útiles no sólo como fuentes de madera y ríos de irrigación, sino también como fuentes de vida”, dijo alguna vez el visionario naturalista estadounidense John Muir hace más de un siglo. Hoy, sus palabras parecen resonar con más fuerza todavía.

Los parques nacionales se han transformado en el mayor símbolo de la conservación, y a nivel mundial existe la tendencia a incrementar la extensión de tierras y mares bajo algún grado de protección, ya sea estatal o privado. Chile no está ajeno a aquella realidad, y en 2017 el país ha sumado un considerable número de áreas protegidas.

Tompkins Conservation donó 407.625 hectáreas al Estado de Chile, mientras que este anexó 949.368 hectáreas y así se crearán tres nuevos parques nacionales: Pumalín, Melimoyu y Patagonia. Junto con ello, se reclasificarán cuatro reservas nacionales como parques nacionales, creando el Parque Nacional Kawéskar y el Parque Nacional Cerro Castillo, y añadiendo las reservas nacionales Lago Cochrane y Lago Jeinimeni al nuevo Parque Nacional Patagonia.

Sin contar estos nuevos parques, que se encuentran en distintas fases de ejecución, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado (SNASPE) de Chile cuenta actualmente con 36 parques nacionales, 49 reservas nacionales y 16 monumentos naturales. En total, cubren cerca de 14,6 millones de hectáreas, una superficie equivalente al 20% del territorio nacional.

De la mano con los parques nacionales, el turismo se ha convertido en una de las industrias de mayor crecimiento en Chile. El número de turistas extranjeros se ha duplicado durante la última década, llegando a casi 4,5 millones en 2015. A este crecimiento se suma el aumento en el gasto diario promedio por persona, que subió de 43,7 dólares en 2001 a 64 dólares en 2015. Los números también han ido al alza en los parques nacionales, en total, tanto para turistas extranjeros como para chilenos, superando los 3 millones de visitantes en el año pasado.

¿Puede Chile afrontar el desafío de un creciente sistema de parques nacionales y al mismo tiempo abordar problemas persistentes que sus parques y reservas ya están experimentando?

Magdalena García, coordinadora de la Unidad de Análisis y Gestión Territorial de la Subsecretaría de Turismo de Chile, asegura que el crecimiento exponencial en el número de visitas a las áreas silvestres protegidas durante los últimos años exige una fuerte inversión para contar con mayor infraestructura y también para desarrollar otro tipo de experiencias. De no adoptarse medidas, los expertos advierten que los impactos van a seguir expandiéndose, reduciendo de forma drástica la calidad de las experiencias de los visitantes.

Todos los parques son diferentes, desde su geografía hasta la cantidad de turistas que reciben. Hay algunos que requieren mucha inversión, mientras que otros, menos conocidos y visitados, casi no requieren recursos. Asimismo, sitios con determinadas características son mucho más frágiles. «Un lugar como Torres del Paine, con más viento y con tormentas fuertes, tiende a tener más problemas con la erosión y compactación de suelo, y su biomasa no se renueva con facilidad», ejemplifica Karl Yunis, director de la Corporación Parques para Chile.

El ecólogo explica que estos lugares más frágiles están muy deteriorados en los sectores de uso público, lo que afecta no sólo la experiencia del visitante, sino también su estado de conservación. «Uno podría decir que por lo general aún hay tiempo para corregir la situación, pero la tendencia, y el pronóstico, no son positivos», sostiene.

El gobierno de Chile está liderando un Plan de Acción de Turismo Sustentable en Áreas Protegidas, trabajando —con un importante apoyo de Parks Canada— en proyectos de fortalecimiento de capacidades, de puesta en valor y de mejoramiento de la infraestructura habilitante y de información para visitantes. Junto con esto, la Corporación Parques para Chile ha creado un manual para la elaboración de planes de uso público en las áreas silvestres protegidas, que busca diversificar actividades, mejorar la calidad de atención de los visitantes e integrar la visión de distintos actores en la planificación.

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