Hongos en bosques de Nothofagus: interacción e interdependencia

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

El proceso evolutivo y las innovaciones entre los cinco reinos de seres vivos se dan producto de la cooperación y la simbiosis. En palabras del ecólogo y consejero de Amigos de los Parques, Juan Pablo Orrego, “no la competencia sino la interacción e interdependencia”. Esta relación de interacción es compleja y clave para la vida, sin embargo muchas veces pasa inadvertida. En el siguiente artículo realizado por Amigos de los Parques, entrevistamos a Giuliana Furci, micóloga y fundadora de Fundación Fungi, para profundizar acerca de las relaciones que ocurren entre hongos y árboles en bosques de Nothofagus.

Coihue, lenga, ñirre, raulí, ruil, robles, son algunos de los árboles Nothofagus que se encuentran en nuestros bosques templados. “Este grupo de árboles que está representado por 10 especies en nuestro país, protagoniza una increíble historia migratoria y evolutiva que ha intrigado a la ciencia, y que hoy une a los chilenos con la Antártica. (…) conforman los bosques más bellos del país, y su supervivencia ha sido marcada por el fuego y el hielo”, dice la periodista Paula Díaz en un artículo publicado en Ladera Sur.

El caso Nothofagus es muy estudiado y aún no se tiene del todo claro como fue el comportamiento de su especiación, o historia biogeográfica. Se conoce que se relaciona con las especies que se encuentran en Tasmania, Nueva Zelandia, Australia, Nueva Caledonia y Nueva Guinea, siendo este último lugar en donde se presenta el mayor número de especies, y sus registro más antiguos de fósiles se encontraron en la Antártica y son del Cretácico superior de hace 83 millones de años (MMA, Biodiversidad en Chile, 2018).

Parte importante de esta historia ancestral y misterio son los hongos que se relacionan con ellos, “organismos fundamentales en la degradación de la materia orgánica, en los flujos de nutrientes, y en diferentes tipos de simbiosis, por ejemplo los líquenes (hongos y algas en simbiosis)”, escribió la micóloga Giuliana Furci.

Crédito foto Bondarzewia guaitecasensis: Giuliana Furci

“Los hongos se desplazan en su distribución a través de la dispersión de esporas, para así crecer en nuevos ambientes. Por esta razón, la funga está en constante cambio. Sin embargo lo que hace de Chile un país tan mico diverso en términos de los macrohongos es la condición ectomicorrícica de los árboles del género Nothofagus. Estos macrohongos son tanto epigeos (crecen sobre el suelo) o hipógeos (bajo suelo)”, continúa Giuliana, y amplía respondiendo las siguientes preguntas.

¿Cuál es la importancia ecosistémica de los hongos?, es decir, ¿qué pasa si no existieran en el bosque?

El principal rol ecosistémico de los hongos en un bosque son el ciclaje de los nutrientes. Permiten que los ciclos naturales ocurran y habilita los nutrientes para la nueva vida.

En la Patagonia existen más de 200 especies de Cortinarius. ¿Cuál es su relevancia en los bosques de Nothofagus?

El género Cortinarius es enorme y abarca cientos de especies diferentes. Sin embargo, lo más cautivador es su rol simbiótico. Estos hongos son micorrícicos, permiten que las plantas absorban agua y nutrientes desde el suelo. El micelio de estos hongos permite que los árboles se comuniquen entre sí.

¿Qué llamado podemos hacer a la ciudadanía acerca del Reino Fungi en particular cuando caminan por estos bosques?

Observar, contemplar y dejarse sorprender. Los hongos tienen mucho que decirnos aún. Sólo conocemos un 10% de la funga, queda mucho por descubrir.

Crédito de la fotografía principal (Cyttaria darwinii): Giuliana Furci @giulifungi @fungi_foundation