Opinión: Colaboración para proteger la naturaleza

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

Rodrigo Jordán, Presidente de Amigos de los Parques, escribe en esta columna publicada en El Llanquihue acerca de la relevancia de la inteligencia colectiva y de los programas colaborativos territoriales para la conservación y fortalecer la planificación y gestión que la resguarde de sus amenazas.

La mayor parte de la superficie protegida en los 42 parques nacionales de Chile se encuentra en las regiones de la Patagonia: Los Lagos, Aysén y Magallanes. Estas áreas tienen por objetivo principal la conservación de ecosistemas, además del cuidado de espacios compartidos de belleza deslumbrante en territorios patrimoniales.

Desde aquí surgen múltiples desafíos, tanto para la administración como para enfocar el diseño y la arquitectura en estas áreas silvestres protegidas del Estado. Entre ellos, el vínculo entre conservación y comunidades, como también entre conservación y experiencia de los visitantes. Por otro lado, cómo representar a través del diseño y la arquitectura una nueva relación del ser humano con la naturaleza, haciendo un ejercicio de humildad y respeto. Esto significa la búsqueda de un equilibrio entre realizar intervenciones mínimas, respetuosas y funcionales, conectadas con el paisaje, con sentido de pertenencia, respeto por los materiales locales y calidad estética; y las condiciones adecuadas de servicios para los visitantes.

Aquí no existe una regla, sino una decisión de humildad frente a la naturaleza y de colaboración para su protección. Resulta así una excelente noticia el lanzamiento del Programa Territorial Hito “Más Parques”, que surge desde la sede de la Patagonia de la Universidad San Sebastián y que articula diversos proyectos y áreas académicas para proponer un modelo de gestión territorial sustentable hacia la puesta en valor, la conservación, la recuperación y la restauración de las áreas naturales de esta macro región, mediante el trabajo colaborativo y multidisciplinario de la academia y diversos actores que permita impulsar el desarrollo sostenible de los territorios. Esto implica el desarrollo del pensamiento crítico sobre la conservación, como se ve reflejado en la Revista Territorio; el trabajo en planificación, diseño y tecnología; la promoción de un turismo sustentable y el desarrollo de las economías locales.

La inteligencia colectiva y los programas colaborativos territoriales son las estrategias más efectivas y de largo plazo para repensar las herramientas para la conservación y fortalecer la planificación y gestión que la resguarde de sus amenazas.

Rodrigo Jordán
Presidente Directorio Amigos de los Parques

Crédito fotografía: Linde Waidhofer