Opinión: Sociedad y naturaleza en una nueva Constitución

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Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

Acerca de la oportunidad de generar discusiones y acuerdos desde los territorios y desde las regiones sobre la relación de las personas y comunidades con la naturaleza en el debate constituyente escribe Eugenio Rengifo, director ejecutivo de Amigos de los Parques, en esta columna publicada en el diario El Llanquihue.

El proceso constituyente permite la oportunidad de repensar y recomponer la relación de las personas y comunidades con la naturaleza y asegurar un ambiente sano a las futuras generaciones. Una relación pensada desde la urgencia climática, la crisis de extinción de especies en que nos encontramos, que permita revertir, restaurar, mitigar y adaptar la situación actual. Se trata de mirar el pasado, es decir, cómo nos hemos vinculado o desvinculado de la naturaleza desde la revolución industrial, para asegurar una vida próspera y sana en el planeta que cohabitarán nuestros hijos y nietos con el resto de las especies. Se profundiza entonces el concepto de justicia: justicia ambiental, justicia social, justicia intrageneracional, justicia intergeneracional.

Abramos hoy el debate acerca del ordenamiento territorial, por qué hemos permitido denominar a ciertas zonas como “de sacrificio”, por qué es necesaria la conservación y los parques nacionales como máxima categoría de resguardo de ecosistemas. Hace unas semanas, desde la organización Terram se dio a conocer un documento con propuestas de directrices sobre la relación de la sociedad y la naturaleza en el debate de la Carta Magna.

Se trata de siete propuestas que nutren el debate, entre las que se encuentra la revalorización y el reconocimiento de la diversidad geográfica, ambiental y cultural propia de los territorios; la consagración de la justicia ambiental como principio y finalidad a las que el Estado debe propender para garantizar el bienestar y calidad de vida de las personas; el reconocimiento del carácter de bien común de los componentes de la naturaleza y del principio de buena gobernanza de los mismos; el establecimiento de derechos humanos ambientales; así como la discusión sobre restricciones al ejercicio de determinados derechos en función de la protección ambiental.

Surge también la discusión acerca de los deberes del Estado vinculados a la protección de la naturaleza y la participación de los territorios en las decisiones que les afectan. Tenemos la oportunidad de generar esas discusiones y acuerdos desde los territorios, desde las regiones, y hoy es el momento de preguntar a los candidatos a constituyentes acerca de su mirada en estas temáticas.

Eugenio Rengifo Grau

Crédito fotografía principal: Linde Waidhofer (Western Eye)