Parques Nacionales: Tesoro nacional

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

Acerca de los beneficios de invertir en conservación y de las oportunidades para el turismo de naturaleza habla Myriam Gómez, integrante del directorio de Amigos de los Parques en esta columna publicada en El Divisadero.

Esta semana se celebra el Día Mundial del Turismo, sector económico que emplea a una de cada 10 personas en el mundo, según datos de la Organización Mundial de Turismo (OMT) y el rubro más afectado por la pandemia, a nivel global. Bajo el lema “Turismo y desarrollo rural”, la edición 2020 de este hito celebra la capacidad del turismo para crear oportunidades, fuera de las grandes ciudades y preservar el patrimonio cultural y natural, en todo el mundo.

Este año la efeméride llega en un momento crítico: cuando todos los países miran al turismo para impulsar la recuperación económica. Lo mismo hacen las comunidades rurales, donde el sector es un empleador importante y un pilar de desarrollo, que proporciona trabajo y nuevas oportunidades, especialmente a mujeres y jóvenes. Además, hemos visto cómo el desarrollo de un turismo responsable, puede dinamizar economías locales en comunidades rurales.

En este sentido, nuestros tesoros naturales y culturales son atractivos de interés del imaginario colectivo mundial. Desde el Parque Nacional Rapa Nui hasta la Ruta de los Parques de la Patagonia, que une 17 parques nacionales desde Puerto Montt hasta Cabo de Hornos, incluyendo los maravillosos parques nacionales de la región de Aysén, como Queulat, Patagonia, Laguna San Rafael, Cerro Castillo, Melimoyu e Isla Magdalena.

Pero no basta la contemplación. Nuestra larga y extendida red de parques nacionales, parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado, necesita de herramientas sólidas para su cuidado y mantención. Resulta crucial entender que la inversión en el cuidado de la naturaleza, reporta beneficios vitales y también económicos para la sociedad. En este sentido, el sector de la conservación de la naturaleza, es un contribuyente a la economía global y no un gasto, tal como lo demostró recientemente un estudio de Campaign for Nature, que reunió a más de un centenar de economistas e investigadores a nivel mundial. Ese análisis midió los impactos financieros de las áreas protegidas sobre la economía global, resultando que los beneficios económicos de proteger al menos 30% del planeta excede los costos en un factor de al menos 5:1 debido a que las áreas protegidas impulsan la economía y brindan toda una serie de beneficios no monetarios.

Los parques nacionales tomarán un rol aún más relevante y significativo en el retorno lento y cuidadoso a las actividades que nos apasionan, como el contacto con la naturaleza. De hecho, después de la recuperación de la pandemia, se proyecta que el turismo de naturaleza crecerá entre un 4 y un 6 por ciento por año. La pandemia nos ha dejado claro que necesitamos de lugares donde sentirnos libres y poder disfrutar en familia; donde la naturaleza pueda ayudarnos a fortalecer el cuerpo y el alma, después de estos complejos momentos de confinamiento. En definitiva, de un espacio para el reencuentro con nosotros mismos, donde cuidar nuestra salud mental.

Myriam Gómez, integrante directorio Amigos de los Parques
[Fotografía de Cerro Castillo por Catalina Billeke @suradicta]