Parques Nacionales y Acción por el Clima

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

Los parques nacionales juegan un rol clave para lograr la agenda 2030 de desarrollo con sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Según Protected Planet Report, “las áreas protegidas han sido durante mucho tiempo una herramienta de gestión exitosa para conservar la biodiversidad, y sin ellas, la pérdida global de biodiversidad probablemente sería aún mayor”.

Los beneficios que brindan las áreas protegidas son críticos para enfrentar los desafíos ambientales y sociales actuales, como el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13: Acción por el clima.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó en agosto de 2019 el informe El cambio climático y la tierra, un informe especial sobre el cambio climático, la desertificación, la degradación de las tierras, la gestión sostenible de las tierras, la seguridad alimentaria y los flujos de gases de efecto invernadero en los ecosistemas terrestres. Este informe pone de manifiesto que, si bien una mejor gestión de la tierra puede contribuir a hacer frente al cambio climático, no es la única solución. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de todos los sectores es fundamental.

A fines de septiembre, el mismo organismo publicó el Informe especial sobre el océano y la criósfera en un clima cambiante. Los océanos y la criósfera —las zonas congeladas del planeta— desempeñan una función decisiva para la vida en la Tierra. Según el reporte, un total de 670 millones de personas que viven en regiones de alta montaña y 680 millones de personas que habitan en zonas costeras de baja altitud dependen directamente de esos sistemas. Además, cuatro millones de personas viven permanentemente en la región ártica, y los pequeños Estados insulares en desarrollo son el hogar de 65 millones de personas.

El calentamiento global ya es de un 1 °C con respecto a los niveles preindustriales a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero pasadas y presentes, y hay pruebas abrumadoras de que ello entraña consecuencias graves para los ecosistemas y las personas. Los océanos se han calentado, su acidez ha aumentado y su productividad ha menguado. La fusión de los glaciares y los mantos de hielo provoca la subida del nivel del mar, y los fenómenos extremos costeros son cada vez más violentos.

Las especies y los ecosistemas ya están siendo afectados por la crisis de extinción y climática. Por lo tanto, es crucial protegerlos, no solo para preservar la biodiversidad, sino también su capacidad para contribuir a la mitigación y adaptación al clima. De hecho, muchos ecosistemas naturales secuestran carbono significativamente a nivel mundial, y los ecosistemas saludables son clave para mejorar la resistencia al cambio climático, por ejemplo, actuando como amortiguadores naturales frente a eventos climáticos extremos.

La vida del planeta depende de la conservación de la biodiversidad, ser guardianes de los parques nacionales es ser guardianes del futuro.

Crédito de la foto: Eduardo Minte @emintehess