Parques Nacionales y el valor de lo público

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

Acerca del valor público y democrático de los parques nacionales escribe en esta columna Eugenio Rengifo publicada en el diario El Llanquihue. Para ver publicación original, pincha aquí. 

Nuestros parques nacionales son el hogar de miles de especies de árboles, arbustos, animales y hongos, reservas de aire y agua limpios. Espacios compartidos y territorio protegido que nos pertenece a todos, los parques son nuestro patrimonio natural, es decir, ellos forman parte del legado que recibimos de nuestros antepasados, que vivimos en el presente y que trasmitiremos a las próximas generaciones.

Columna: Valor de lo Público

Los parques nacionales son espacios públicos esencialmente democráticos. En una época de grandes desigualdades y gran desconexión entre las personas y la naturaleza, estos territorios públicos representan una oportunidad de acceso a las maravillas naturales de nuestro país y a sus beneficios ecosistémicos. Sin embargo, cada vez más sufrimos de ecoagnosia, termino que acuñó el investigador australiano Glenn Albrecht para referirse a ignorancia u olvido de la ecología, de la conciencia de ser partes de esta comunidad de vida de la que dependemos. Esta situación empeora a medida que cada generación se separa más de la naturaleza, olvidando algo que una vez conocimos. Como diría el consejero de Amigos de los Parques, Juan Pablo Orrego: una fuerte desconexión física y mental que tenemos hoy con la naturaleza que nos impide ver y sentir que “la biósfera es realmente nuestro cuerpo extendido”, en cada respiro vivimos la experiencia, sin embargo la olvidamos.

Esto genera problemas de salud física y mental en las personas y devastación de la naturaleza. Una manera de revertirlo es reconectándose con nuestra esencia en las áreas silvestres protegidas. Los parques nacionales existen para la conservación pero también para disfrutarlos, respetarlos, cuidarlos y quererlos. Para lograrlo, la experiencia del visitante debe ser satisfactoria, garantizar sus planes de manejo para la conservación, pero también contar con los servicios mínimos adecuados. Desde el punto de vista de infraestructura, realizar intervenciones respetuosas y funcionales, conectadas con el paisaje, con sentido de pertenencia, respeto por los materiales locales y calidad estética. Tenemos ante nosotros una verdadera oportunidad para pensar el sistema de áreas protegidas, tarea en la que todos estamos invitados a contribuir.