Protección de ecosistemas marinos y acuicultura

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

En esta columna publicada en El Llanquihue, la directora ejecutiva de Tompkins Conservation Chile y miembro directorio Amigos de los Parques, Carolina Morgado aborda la presión en los ecosistemas de parte de la industria acuícola y la laxitud en regulación y fiscalización. Para ver la publicación original pincha aquí.

Crédito de la imagen principal: Antonio Vizcaíno

En este último tiempo hemos visto en la prensa preocupantes noticias en relación a la actividad salmonera cercana a áreas protegidas. En la región de Los Lagos nuevamente se registró una masiva fuga de salmones, esta vez en la comuna de Hualaihué, cercano al Parque Nacional Hornopirén y al Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins, generando un impacto ambiental en el estuario de Reloncaví cuya magnitud aún se desconoce. Se estima que son más de 800 mil los salmones fugados producto del hundimiento de 16 balsas jaulas del centro de cultivo “Caicura” de la empresa Blumar.

Esta es una de las fugas más masivas registradas hasta la fecha pero no la primera. A fines de 2019 Cermaq reportó el escape de 20.000 salmones desde Caucahué, en la región de Los Lagos, además de las reportadas por Salmones Aysén y Marine Farm, en Aysén. Los impactos ambientales producto de la fuga de salmones tienen graves consecuencias en los ecosistemas naturales de fiordos y canales, debido a que estas especies introducidas son carnívoras y al escaparse devoran la fauna nativa, amenazando la biodiversidad.

Esta situación se suma al hecho de que en la región de Magallanes se presentan a Declaración de Impacto Ambiental y no a Estudio de Impacto Ambiental, como es debido, la solicitud de nuevas concesiones acuícolas en la zona aledaña al Parque Nacional Kawésqar. La presión para la expansión de esta industria está vulnerando el marco regulatorio que hay en Chile respecto de estas exigencias. En la región de Los Lagos, en tanto, los protocolos de seguridad de los permisos otorgados en concesiones acuícolas no están siendo efectivos. Con un reglamento y fiscalización laxos perdemos todos los chilenos. En nuestro país hay un conflicto permanente entre producción y la conservación del patrimonio natural.

Si bien como país hemos avanzado en la conservación de los ecosistemas marinos, con un 40% en distintas categorías de protección, aún queda mucho camino por recorrer. Entre Puerto Montt y Cabo de Hornos, la zona de la Ruta de los Parques de la Patagonia, menos del 1% de las aguas costeras se encuentran protegidas. Debemos avanzar hacia una conservación representativa y efectiva en este valioso territorio.