Volcán Chaitén: Un parque y una comunidad resilientes

Artículo por Equipo Amigos de Los Parques de la Patagonia

Acerca de la resiliencia de la naturaleza, del parque y de la comunidad escribe Ingrid Espinoza, directora de Conservación de Tompkins Conservation y Consejera de Amigos de los Parques en esta columna publicada en el diario El Llanquihue (pincha aquí para ver publicación original en el diario).

Crédito de la foto: Linde Waidhofer.

Hace 12 años quienes vivimos en Chaitén y sus alrededores fuimos testigos de la erupción del Volcán Chaitén. Una fecha que no olvidaremos por la fuerza con que afectó a todo un pueblo y la naturaleza de su entorno.

Columna Ingrid Espinoza: Volcán Chaitén

Se estima que una superficie de 30.000 hectáreas de bosques aledaños al volcán Chaitén, el cual se encuentra al interior del Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins, fueron afectados por la erupción. Por varios años, quienes transitamos por el parque vimos esos bosques arrasados por el flujo piroclástico, el paso de lahares y los sucesivos derrumbes, lo que generó un silencio nunca antes visto en estos bosques. Con posterioridad reaparecieron las aves, como el chucao, la voz característica de estos bosques lluviosos y algunas especies pioneras como nalcas, chilcos, notros, coihues, tiacas y tineos. Este proceso de recuperación es parte de su dinámica natural, que está gatillada por eventos catastróficos que determinan la existencia de los bosques de alerces y siempreverdes en sus diferentes tipos, donde habita una gran diversidad de especies. Con la estructura social de Chaitén sucedió algo parecido, muchas familias volvieron, y también llegaron nuevas. Así como la naturaleza y el parque nos mostraron su resiliencia, asimismo lo hizo Chaitén.

Este hito también nos demostró la importancia del vínculo entre un parque y las comunidades aledañas. Después de la erupción el parque estuvo cerrado por más de un año y tuvimos que trabajar duro por restaurar las áreas de acceso público afectadas. Durante todo este proceso fuimos testigos de la estrecha relación entre las comunidades y el área protegida, quienes veían con esperanza la posibilidad de una pronta reapertura.

En estos momentos en que la naturaleza nos está diciendo algo respecto de nuestro actuar, se vuelve más importante que nunca que cada uno de nosotros asuma su rol como parte integrante del ecosistema. Así como se reforzó la relación entre Pumalín y las comunidades luego de la erupción, el llamado es a que nos vinculemos más profundamente con nuestros parques nacionales y la protección de la naturaleza, ya que cuando esta se ve afectada, impacta la vida de todos.

Ingrid Espinoza León

Directora de Conservación de Tompkins Conservation y Consejera de Amigos de los Parques de la Patagonia